
Este restaurante lo visitamos hace tres años y lo hemos tenido muy presente siempre que nos acordábamos de Zaragoza, nos causó tan buena impresión que sabíamos que teníamos que volver el día que visitásemos de nuevo esta magnífica ciudad. La vuelta ha sido tan gratificante como nos habíamos imaginado. Hemos encontrado la misma cocina que disfrutamos en aquella ocasión, tal vez algo más madura y tan convincente como entonces. En una gran ciudad como esta hay muchas opciones para comer bien, pero sin duda, este es uno de los imprescindibles. Su carta está compuesta de platos fundamentados en la cocina tradicional pero con una revisión vanguardista que los hace muy apetecibles y fascinantes.
puerros asados - escabeche de boniato, queso en salmuera, sardina ahumada
tortilla vaga - salsa de foie - setas estofadas - trufa fresca- cecina de buey
canelones de pintada - trompeta negra - salsa de boletus "'mejor tapa de zaragoza 2010, mejor tapa tradicional de españa 2015"'
jarrete de ternasco de aragón al estilo casa pedro (desde 1950)
torrija caramelizada de brioche - crema inglesa aromatizada a la naranja - helado yogur
tarta de manzana - crema caramelizada - helado de vainilla
"nuestra tarta de queso esponjosa" con galleta de almendra - gel de frambuesa y mango pasión