
El tándem gastro-viajero llevaba ya bastante tiempo con los planes hechos para visitar algunos importantes lugares de Valladolid y por fin llegó el día. Cogimos un AVE desde Valencia que en un tiempo realmente corto nos situó en el centro de la ciudad. Es imprescindible, si vienes aquí, visitar El Bar. Un establecimiento que empezó como lo que su nombre indica y se ha reconvertido en un local donde se da una buena cocina, sencilla pero con mucha calidad, con recetas clásicas y otras con base tradicional pero adaptadas a los nuevos tiempos. La carta es escueta pero fuera de ella hay bastantes propuestas, lo que se traduce en una cocina de mercado y de temporada. Pero lo que más destaca, a pesar de que la comida es excelente, es su bodega, su oferta de vinos es impresionante, no solo por la cantidad, también, y sobre todo, por la calidad de las referencias que se ofrecen.
Como sabíamos que con una visita no íbamos a tener suficiente reservamos dos días para comer, el primero y el último de nuestra estancia en la ciudad. Así que te cuento aquí las dos comidas juntas, te lo aclaro para que comprendas que no nos lo comimos todo en una sentada, ni tampoco nos lo bebimos en el mismo día. A continuación te enumero los platos que probamos y los vinos que bebimos.

Una de las entradas fue este "Brioche de anchoas y mantequilla". Como puedes apreciar se trata de unos estupendos lomos sobados (es decir, que se les ha quitado la piel a mano), con una mantequilla sabrosa y muy cremosa, sobre una masa crujiente y muy rica.

Unas alcachofas en dos texturas, unas fritas y otras cocidas con un pase por la plancha, y acompañadas de gambas en salsa y sal negra. Un plato exquisito con un producto muy bien tratado.

Siguieron unas "Pencas de acelgas a la mantequilla con trufa", un producto humilde junto a una joya gastronómica que van muy bien de la mano.

Este "Chipirón a la plancha con su guiso" me dejó impresionado, por su calidad, por su sabor y ¡porque estaba muy bueno, caramba!

El "Mollete de steak tartar" es un híbrido entre la hamburguesa y el steak, pero muy bien resuelto y exquisito, con la sorpresa de las patatas fritas en su interior.

Un plato clásico de caza, "Lomo de liebre guisado". Espléndido

Cuando se tiene maestría y dominio de la técnica con cualquier producto se puede hacer una obra de arte, como este "Escabeche de lengua de ternera"

Cuando nos trajeron esta "Oreja confitada a la plancha" nos pareció que se la habían quitado a Dumbo, enorme pero tierna y muy sabrosa.

Bacalao confitado. Nada que añadir, no lo necesita, fijate en esas lascas y el blanco nacarado de su carne. Venía acompañado de una salsa aparte. Del gusto ya ni hablamos, delicioso.

Un plato de cuchara siempre apetece, y si son estas verdinas con mero y cigalas, que te voy a contar. Me puse ciego.

Los callos son callos, pero bien hechos y bien picantes son algo más. Labios pegados después. Deliciosos.

La tarta de queso es un postre omnipresente en casi todas las cartas, pero las hay regulares y muy buenas como ésta.

Otra que no falta es la tarta de chocolate, ¿por qué será que las hemos pedido las dos? No fallamos, no sé con cual me quedaría.

Para empezar un blanco de Godello de la DO Valdeorras, elaborado por Telmo Rodríguez, es una garantía de satisfacción. Con una buena intensidad aromática, notas de fruta fresca y tropical y unos agradables tonos cítricos y minerales. En la boca presenta un tacto untuoso, fruta bien presente, notas de miel con limón y una ponderada acidez. Frescura y equilibrio.

Un viejo conocido para continuar, Francisco Barona de la DO Ribera del Duero. Poco más que añadir a lo dicho ya en otras ocasiones.

Una delicia este Barolo de Giovanni Rosso. Con crianzas de entre 18 a 36 meses, según la añada, en barricas de roble francés de 50 hl. Aromas de notas florales intensas. Cereza y matices de frambuesa. En boca cuerpo fino y elegante, taninos limpios y final largo. Muy disfrutón.

Pago de Santa Cruz 2021 es un vino amplio, sedoso y fragante. Ofrece unos aromas intensos y persistentes. Mucha fruta roja madura y licorosa, entremezclada con notas especiadas (vainilla, nuez moscada, canela). Al abrirse, salen los elegantes tostados, los cacaos y los lácticos. Elegante mineralidad de fondo. Un vino excepcional.

Con los postres nos sirvieron este vino. Lillet es un aperitivo elaborado con vinos de Burdeos cuidadosamente seleccionados (85%) y licor de naranja confitado (15%), obtenido después de varios meses de maceración (naranjas dulces del sur de España, naranjas amargas de Haití) a las que se agrega la quinina del Perú. Luego se envejece en barricas de roble. De color dorado, más oscuro al envejecer, aromas de naranjas confitadas, miel y frutas exóticas. Engancha.

Un lugar que es necesario visitar en Valladolid, para comer y beber muy bien.