
No me gustaría caer en el tópico de siempre del bar de pueblo que es más que un bar, etc... Yo veo un local con una decoración sencilla, en una ubicación algo difícil, cierto, a pesar de que está solo a 30 km del centro de València, es decir media hora de viaje, lo mismo que coger un autobús urbano de la EMT para desplazarte por la ciudad. Pero esa dificultad propicia que solo se acerquen hasta él los buenos aficionados a la mesa, los incondicionales de la buena gastronomía, a los que no les supone ningún esfuerzo recorrer esa pequeña distancia. Allí vi a un equipo que trabaja buscando hacer las cosas cada vez mejor, y por lo que observé, me consta que lo están consiguiendo. Un grupo de gente joven con ilusión que está dando lo mejor de ellos para sacar adelante un proyecto que tiene visos de estar consolidándose bastante rápido y bien. Las ganas se notan y lo que están haciendo tiene muy buena apariencia. Ofrecen una carta reducida, que cambia por temporadas, con platos donde la imaginación ha jugado a sus anchas para plasmar sobre el papel y luego en el plato composiciones que derrochan ingenio y, en algún caso, algo de atrevimiento, pero que funcionan.
Espectacular es la impresionante carta de vinos que tienen, un montón de referencias (190 me dijeron y sigue creciendo) seleccionadas con interés, ya que hay pocas marcas de las más habituales y conocidas, sin embargo sí que te encuentras botellas de pequeñas bodegas que están haciendo magníficas elaboraciones. Conseguir una carta de ese tipo solo demuestra que hay interés en la materia y que se ha trabajado la búsqueda y selección de aquello que se va a incorporar a la bodega del restaurante. Muy sugestiva para enófilos inquietos.
Esta fue la primera experiencia, que ya te adelanto, que resultó muy interesante y satisfactoria.

Empezamos con un "Prim de anchoa con queso y crema de ajos", que consiste en una base de algo que no es pan pero es similar a una especie de panquemado o roscón de reyes, sobre el que van colocados los ingredientes y encima una anchoa mariposa, es decir con los dos lomos juntos, una anchoa entera, no media como se suele servir. La experiencia de la anchoa sobre mantequilla, una buena mantequilla, es espectacular, esta otra no se queda atrás, es de sabores más sutiles, aún con la crema de ajo. Este era un comienzo muy prometedor.

"Croqueta de conejo al ajillo". Dudo que hayas probado una croqueta como esta, lo digo en el amplio sentido de la frase, primero por su composición, yo al menos nunca había tomado una croqueta de conejo al ajillo, después porque estaba muy crujiente por fuera y cremosa por dentro. Perfecta la ejecución.

El siguiente plato figuraba fuera de carta, había varios de ellos, hay que preguntar siempre, son platos del día que seguramente vale la pena probar alguno de ellos. Este consistía en unas "Habas picantes con yema de huevo, guanciale y ralladura de corteza de cerdo", un plato que sorprende y que convence, con una combinación de sabores inusual pero que encajan muy bien. Aunque básicamente son habas con cerdo, pero con chispa, presentadas de forma diferente.

A continuación "Alcachofas fritas con cremoso de foie y demi glacé", sobre este plato estuvimos comentando que hubiera valido la pena montar los ingredientes en sentido inverso, primero la crema y encima las alcachofas, ya que venían demasiado cargadas de esa crema, lo que las enmascaraba. La alcachofa 'per se' no necesita muchos aditamentos y de la forma que digo se pueden administrar mejor las proporciones al comer. Todo estaba exquisito, solo apreciamos esa distinta perspectiva en cuanto al orden en el montaje del plato.

Continuamos con "Setas de temporada, yema de huevo y torreznos", creo que pude distinguir las angulas de monte (Cantharellus lutescens), las de color amarillo, y tal vez algún trozo de boletus edulis, el resto no las supe identificar. El plato me pareció sabroso, con el ideal contrapunto del torrezno y el toque cremoso de la yema de huevo curada. Una maravilla.

Se dice que del cerdo hasta los andares, pues eso pensamos ese día nosotros, seguimos con otra tanda más de este "hermoso" animal, "Oreja a la plancha con mojo", llevaba también germinados, frutos secos y un poco de guindilla roja picada que le daba un interesante "puntito". Estupenda la oreja y muy vistoso el plato, con una variedad de texturas y sabores muy apropiada.

Acabamos la parte salada con un plato más (otro más pero distinto) de este versátil animal, "Panceta melosa con gamba rayada". Se notaba que la panceta había estado bien guisada y posteriormente macerada en salsa de soja, de ahí su consistencia tan tierna y sabrosa. Venía acompañada de una gambas que le aportan al plato ese dulzor característico del marisco. Una genialidad. Un plato que me encantó mucho.

Para terminar de rematar pedimos dos postres, una "Tarta de queso" cremosísima.

El otro fue un original "Cremoso de chocolate con helado de mantecado y torta de aceite de Inés Rosales"

Como ya te he adelantado la carta de vinos es magnífica, hay cosas muy interesantes, de entre ellas elegimos este vino. El Serval del Paraje La Santa de la añada 2023, elaborado por Adrián Alonso. Lleva Tempranillo (60%), Garnacha (30%), Viura (10%), Albillo y otras variedades más, procedentes de viñedos de entre 80 y 100 años de edad en Burgos. Las parcelas se sitúan a una altura entre 900-1000 m.s.n.m. Viñas en situación montañosa y rodeadas de árboles frutales y bosques salvajes (serbales), y también de fauna. Vendimia manual y despalillado completo. Fermentación alcohólica con levaduras autóctonas y posterior fermentación maloláctica en barricas usadas de distintos tamaños. Posterior crianza de 13 meses en las mismas barricas.
A copa parada desprende una intensidad aromática muy afrutada. En nariz nos muestra aromas de frutos rojos del bosque, hinojo y balsámicos con viveza y frescura. En boca muestra buena estructura y profundidad pero sin la tanicidad rústica de algunos otros tintos de la región. En su paso por boca se muestra fresco, equilibrado y agradable en el paladar. Delicioso.
Ya les anunciamos que volveríamos pronto.