
Visitar la web de este restaurante te genera el deseo de ir y comprobar que todo lo que promete es real. Yo lo he hecho y te aseguro que no he salido defraudado, al contrario, más satisfecho de lo que me podía imaginar. Vamos por partes. La llegada hasta allí es fácil, bien por la autovía con tu propio vehículo, cerca del restaurante hay plazas de aparcamiento en parking público, o bien, como hice yo, con el metro hasta la estación de Torrent, que te deja bastante cerca de tu destino, cinco minutos andando más o menos. La entrada al local desconcierta, ya que al principio hay poca iluminación pero al llegar al comedor la cosa cambia, ya que dispone de unas cristaleras enormes que aportan una luz natural muy agradable y más que suficiente. La música ambiente es muy apropiada, además suena en un nivel moderado que se deja oír sin molestar. La atención recibida fue exquisita, al nivel de los grandes restaurantes de la guía roja, no te digo más, me encontré muy a gusto y fantásticamente asistido.
Además de la carta para comer a tu aire dispone de varios menús que te resuelven tener que tomar la decisión de qué comer, además que te permite un buen recorrido por los platos más interesantes. Uno es el menú gastronómico, que puedes maridar o no, otro para grupos y el del día, que está disponible de martes a viernes. Con un producto de buena calidad hacen una cocina muy interesante, se nota que hay ingenio y creatividad, con platos que sorprenden por la fantástica armonía que consiguen con ingredientes que no parecen destinados a entenderse, pero sí. Juegan con un concepto de dualidad, entre el dulce y el salado. Platos que te imaginas dulces aquí los han convertido en salados, como la torrija de Bloody Mary, y viceversa, como el escabeche de fresas. Es un juego muy serio que divierte y funciona bien.
El restaurante lleva unos veinte años abierto, no es un recién llegado, pero ha sufrido una importante evolución, lo que es una prueba de que está vivo y de que ha sabido adaptarse a los requerimientos de los clientes y a las inquietudes de su creador David Joaquín.

El pan sale siempre recién horneado y es de buena calidad, con una corteza crujiente y sabrosa y una miga esponjosa y bien cocida.

Acompañando al pan te pueden servir una mantequilla de Calaveruela, fantástica, y un all i oli de mango asado que le da un contraste especial a la famosa emulsión.
Yo elegí el menú degustación sin maridaje y estos son los platos que lo componían:

Ostra al natural con holandesa verde de salicornia y esferas de bergamota. Los sabores están muy bien equilibrados y acompañan perfectamente al molusco, que estaba muy bueno. ¡Fíjate que vajilla!

Gamba blanca de Huelva curada con unos puntitos de muselina de aguacate y escabeche oriental (soja) al centro. Buen producto, armonía y contraste. Visto y no visto.

Menestra de verduras crujientes. Crema de calabaza, zanahoria y mango. Al fondo, en el centro, una crema de espinacas. Judías, sal de jamón y mantequilla de Calaveruela fundida. Venía acompañada de un agua de tomate. Un plato sabroso y afinado.

Alcachofa confitada durante una hora y luego frita, velo de tocino, con una natilla de sobrasada que previamente ha sudado dos horas en el horno para eliminar la mayor parte de la grasa. Un plato espectacular, de mis preferidos.

Torrija impregnada en un falso Bloody Mary, de ginebra en lugar de vodka, buscando los mejores aromas de aquella, crema agria, anguila ahumada en leña de naranjo y caviar de trucha. Sorprendente y gratificante. Un espectáculo en la boca.

Helado de piparra. Fascinante elaboración, apenas se percibe el picante pero está ahí. Un postre salado que te encantará.

Este plato me pareció espectacular, me refiero a la vajilla, aunque su contenido le hacía también justicia. Natillas de pil pil, bacalao "Barquero", encapsulado en sepia y sobre él all i oli de ajo asado. Exquisito, la vista y el paladar agradecidos.

El siguiente plato vino aderezado con este extraordinario aceite. Marca Radix Nostra Milenario elaborado con la variedad Farga procedente de olivos milenarios de la zona del Baix Maestrat. No me pude resistir a probarlo también con el pan y estaba magnífico.

Vieira con beurre blanc de setas fermentadas, jamón de pato, huevas de trucha y uva de mar, con aceite de oliva virgen extra Radix Nostra 1000 variedad Farga. Diversidad y concordancia entre los ingredientes. Exquisito el molusco y muy bien acompañado.

Yema curada, papada crujiente, cecina ahumada y trufa "tuber melanosporum" Hacía mucho que no conseguía probar una buena trufa. Un plato de diez que además venía acompañado de un buen hilo de aceite Radix Nostra 1000.

Magret de pato azulón con mole oaxaqueño y chocolate Torrentí. La corteza de la carne está tostada a 400 ºC para conseguir un efecto Maillard rápido sin que pase mucho calor a la carne. El mole y la carne se entendieron muy bien. Las pasas me sobraban. Un plato de cocinero virtuoso.

Para el primer postre sacaron este aceite de oliva virgen extra Radix Nostra variedad Nana. Ideal.

El primer postre del menú era este pan con chocolate, que se componía de una especie de natilla hecha con una crema de brioche, helado de chocolate, con escamas de sal y perlas de aceite de oliva virgen extra. Como si fuera una merienda de la infancia pero para un príncipe.

Acabó la comida con este sorprendente plato de fresas en escabeche, helado de tomillo (extraordinario) y fresa liofilizada. El helado impresionante, con un fantástico sabor a la hierba aromática.

Un Tokay para acompañar a los postres siempre viene bien.

Para acompañar a la comida, como era un menú tan largo y no había solicitado el maridaje, opté por un cava, en concreto este Tantum Ergo rosado 2022 de Pinot Noir, elaborado por Bodegas Hispano Suizas de Requena. Es un Cava Brut Nature, que permanece 15 meses en botella antes del degüelle. Es chispeante, amplio y muy persistente. Presenta una burbuja fina y duradera. En nariz, destaca por sus notas de fresas y cerezas, acompañadas de toques de panadería y mantequilla que aportan elegancia. En boca, es fresco y ligero, con un perfil afrutado. Excelente para armonizar con todos los platos del menú.
Una experiencia muy grata que espero poder repetir en más ocasiones.