
Los vinos de Alvar de Dios son aún poco conocidos porque en su mayoría se venden a través de contactos amistosos ya que las producciones son muy escasas. De este blanco Las Vidres de 2020 se han hecho solo 2.193 botellas, esta que abrí yo el otro día en casa era la número 804, según consta en la etiqueta.
Es un vino que sorprende, por su carácter mineral, debido a los suelos volcánicos. El pueblo de Villadepera, de donde procede, está situado bajo una antigua falla tectónica lo que hace que millones de años atrás fuese una zona volcánica, actualmente solo quedan vestigios de aquella actividad y todo el término municipal está compuesto por pizarras.
Está elaborado exclusivamente con uvas de la variedad Doña Blanca, propia de las zonas del noroeste peninsular (Ribeira Sacra, Valdeorras, Castilla-León y Portugal). Alvar de Dios ha conseguido darle a este vino un carácter muy particular, presenta un paladar fluido y sabroso con sabores penetrantes y vibrantes, además de un final largo, limpio y bien definido. Se aprecian aromas de manzana y cítricos, con una buena acidez, una astringencia suave y una final fresco.
Un vinazo.
