
Este restaurante es la segunda línea del "Magoga", buque insignia que ostenta una estrella Michelin en Cartagena. En Mi Mare encontramos la creatividad y el buen hacer de María Gómez y Adrián de Marcos, que han diseñado una carta basada en la cocina tradicional de la zona de Cartagena, sobre todo en tapas y raciones, dándoles un aire actual y creativo, con una oferta muy asequible para que nadie se prive de saborear sus elaboraciones. El local tiene calidez, con colores que transmiten cordialidad, igual que el personal que atiende la sala. Elegimos el menú que consta de cinco entrantes, un principal y un postre, por solo 35 €, a lo que añadimos un par de entradas más que se habían quedado fuera de nuestros planes. Sin duda una buena elección.

Marinera. La primera opción de la carta constaba de tres alternativas, basadas todas ellas en el mismo concepto básico. La clásica marinera de ensaladilla con anchoa, la segunda es el marinero que sustituye la anchoa por un boquerón marinado y la tercera es la bicicleta, que prescinde del pescado, es solo ensaladilla sobre la rosquilleta. Nos decantamos por la original. Es una tapa que cuando la como en la zona de Murcia y Cartagena siempre la encuentro buena, le han pillado el punto.

Tartar de atún rojo de El Gorguel y arroz de sushi. El pescado procede de viveros de atún rojo situado a 8 millas mar adentro de El Gorguel (Cartagena). Este plato juega con los conceptos del tartar y el sushi, venía acompañado de huevas de tobiko o capellán y de costrones de pan.

Taco de panceta crujiente, hoja de Shiso, sardina ahumada, cebolla crujiente y pepino. La hoja de Shiso es una hierba aromática usada en muchos platos japoneses y orientales. Tiene un sabor muy especial, difícil de definir, hay que probarla. Una elaboración que juega con la cocina japonesa y la mexicana.

Exploradores. Plato típico del Campo de Cartagena. Lo llamativo de este plato es el contraste entre dulce y salado, son unas empanadillas hechas con hojaldre, con carne picada en su interior, aunque aquí los elaboran con heura que es una proteína vegetal, creo que pierden con ello (soy carnívoro), y vienen rebozadas con azúcar glas. Sorprende esa mezcla.

Croqueta de sobrasada y chocolate. Ya sé que te suena raro pero el resultado es desconcertante porque no chocan los sabores, aunque es bien cierto que la porción de chocolate no se aprecia mucho. Anímate a probarlas.

Croqueta de carabinero. Esta no necesita ninguna explicación. Si no la has comido nunca te estás perdiendo un buen bocado.

Tortilla melosa de patata con huevos ecológicos de la región, papada «Joselito» y pimientos de Padrón. Esta no te la puedes perder. Tienen un contador de tortillas instalado en el comedor, es la estrella de la carta.

Éste era uno de los platos principales del menú. Mollete de langostinos al estilo Tandoori. Exquisito, no necesita más comentarios.

Hamburguesa de Buey «La consentida de Mi Mare». Carne de buey cocinada en kamado, con un queso cheddar fundido y una salsa secreta. Contundente y enorme pero adictiva.

La Pavlova es el postre más emblemático y exitoso, ya que es el mismo que tienen en el restaurante "Magoga". Está exquisito.

Tarta de queso. En todas las cartas hay una.

Tarta de chocolate y algarroba. Rica y cremosa.
Encontrar en la carta de vinos referencias infalibles te da una confianza en todas las demás opciones ya que cuando aparecen estos iconos que nunca fallan, significa que los demás elegidos han seguido el mismo criterio de selección. Por eso encontrar este Cantayano de Bodegas Cantalapiedra, un monovarietal de verdejo, que a pesar de sus características no está adscrito a la denominación de origen Rueda, sino que está etiquetado como vino de la Tierra de Castilla y León, en él predominan los aromas especiados y de fruta madura, lo que le aporta complejidad. Se muestra poderoso, sabroso, untuoso y largo, con un punto graso que lo convierte en un vino también muy gastronómico. De lo mejor de esa zona.

San Cobate elabora únicamente vinos de parcela. Todo su esfuerzo se centra en conseguir trasladar la expresión única y singular del terroir de cada parcela a esta gama de vinos tan particulares y singulares. San Cobate 2020 es un vino tinto que en nariz ofrece aromas que recuerdan a los frutos rojos acompañados por notas especiadas y balsámicas. En boca pasa fluido, con madurez y frescor. Un vino tinto bien estructurado, con una elegancia evidente.
El restaurante Mi Mare es una opción que debes contemplar si visitas Cartagena.