En esta nueva visita a Murcia tuvimos la suerte de contar con unos amigos que nos hicieron de anfitriones y nos llevaron a conocer algunos de los locales más interesantes de la ciudad. Éste fue uno de ellos, un restaurante que sorprende bastante. Por su decoración estilo Art decó, con música a niveles confortables, un equipo de sala que funciona bien coordinado, eficiente tanto en agilidad como en conocimiento de la carta y la estructura de los platos. La cocina es lo que ahora se define como viajera, es decir con platos de distintas procedencias, aunque no deja de haber guiños a los productos locales. Afortunadamente, aunque hay platos que pueden verse en otras cartas, también los hay mucho más originales, más novedosos y resueltos con imaginación. Cocina fusión, ingredientes y técnicas de moda y sabores de todo el mundo confluyen en una carta bastante interesante.
Pedimo todos los platos a compartir, con la finalidad de poder probar cuantas más cosas. Empezamos con un salmorejo de tomates asados, jamón ibérico y huevo de codorniz. Estaba muy bueno, con una textura muy fina y un gusto muy auténtico, con el toque diferenciador del tomate asado.
Continuamos con estas creativas vieiras sobre blini, salsa de ostras, lima, jamón ibérico, crujiente de jengibre y perlas de trufa. Todo un ejercicio de imaginación para conjugar estos elementos en un único bocado que resulta espectacular. Un estallido de sabores en la boca.
No se queda atrás, en cuanto a la arquitectura del plato, este tuétano glaseado con crema de erizo gallego, alcachofas y jamón de pato. Es cierto que el tuétano se está convirtiendo en un clásico en muchas cartas actuales, como pasó recientemente con la burrata o antes con los aires y espumas o anteriormente con el huevo a baja temperatura, pero todavía se pueden encontrar cosas interesantes como ésta. Cada cucharada era un festival para las papilas y un catálogo de texturas.
Como puedes ver en cada plato hay mucho ingenio y fantasía, como en este canelón de vaca, salsa de manitas y crujiente de torrezno. Contundente y elegante. Goloso y refinado.
Acabamos con estos originales tacos caseros de costilla ibérica con cebolla morada, tirabeques y yogur griego especiado. Como habrás apreciado la concepción de los platos es de lo más heterodoxa, mezclando ingredientes que no figuran en las recetas originales pero que consiguen armonizar perfectamente, dándole un toque de frescura y originalidad que te saca de la rutina.
El postre en realidad eran tres, por un lado leche frita, una crema de cointreau y helado de turrón. Delicado y apetitoso.
La carta de vinos está bien pensada, con un buen asesoramiento por parte de la sumiller. Tomamos este Manga del Brujo Blanco 2022. Elaborado con las variedades Macabeo y Garnacha blanca. De la Bodega El Escocés Volante, de la D.O. Calatayud. Norrel Robertson, que firma este vino, es un Master of Wine Escocés que aterrizó en Calatayud casi por casualidad tras elaborar vinos en diferentes partes del globo. Un vino preciso, elegante, carnoso y fresco
El otro vino que pudimos tomar fue este Mabal 2022 de Bodegas Balcona, de la DO Bullas (Murcia). Elaborado íntegramente con la variedad Macabeo, con fermentación natural en barricas de roble francés de 600 litros. Crianza con sus lías durante 4 meses, con batonage 4 veces por semana y posterior crianza con lías sin batonage durante 4 meses más. En nariz se aprecia una gran complejidad aromática de flores blancas y un delicado toque de vainilla que habla de su estancia en la barrica. En boca el vino es fresco, untuoso y llena la boca. Espectacular.
Una muy buena experiencia la pasada en el "Pecado", toma nota.