
Restaurante ubicado en el interior del museo IAACC Pablo Serrano en Zaragoza, que funciona con menús, no tiene carta actualmente, pero ofrece un par de opciones muy interesantes entre semana; noches, sábados y festivos solo está disponible el menú degustación. El menú gastronómico, de martes a viernes a mediodía, consiste en dos entrantes a elegir, un principal y un postre. Además incluye agua y media botella de vino. Los platos que se ofrecen, de cocina innovadora, de mercado y temporada, están muy bien elaborados y son muy apetecibles. Es una opción excelente y ya te adelanto que salimos muy contentos. Como éramos varios comensales juntos pudimos probar bastantees opciones del menú.

Empezamos con un espectacular sándwich de ensaladilla de crustáceos y moluscos, salsa de cava, eneldo y berros. Estaba muy rico.

Las setas estofadas con crema de coliflor noisette (tostada), picatostes de pan de mantequilla y anguila ahumada, estaban verdaderamente sabrosas.

Estas alcachofas salteadas con una base de puré de tupinambo, espuma de meunière y miso y tres tejas de torreznos intercaladas entre ellas, estaban deliciosas.

La última de las entradas que pudimos probar fueron estos canelones de gallina en pepitoria, velouté de ave, gel de yema, almendra y sal de jamón de Teruel. Fíjate que entrante más impresionante, parecía un plato principal.

Le llega el turno a los principales, uno de ellos fue esta corvina a la brasa con salsa aromática de crustáceos y emulsión de judía verde Perona. Espectacular.

El solomillo Ibérico con cous-cous de verduritas, salsa satay y fideos de patata, estaba que se deshacía de tierno y muy gustoso.

Otro de los segundos que pudimos probar fue esta carrillera de ternera guisada con puré de chirivías, ajo negro y shimejis encurtidas. Melosidad y carrusel de sabores.

Pudimos probar los tres postres que había en la carta, ya que cada uno pidió uno diferente, primero estas texturas de chocolate.

Otro de los postres fue este exquisito hojaldre templado de almendras, salsa de vainilla y helado de caramelo.

Y el otro fue este "Tres leches" tropical, cremosos de maracuyá y coco, y sopa cítrica. Inspirado en el famoso postre sudamericano que consiste en un bizcocho impregnado con leche condensada, nata líquida y leche evaporada. Pero aquí venía muy bien refrescado con las frutas tropicales.

Como petit fours nos sirvieron unas semiesferas de coco y una espuma de algarroba y caramelo. Deliciosos.

Como te he contado al principio el vino está incluído en el menú, se trata de un vino correcto, elaborado con la variedad Chardonnay por la Bodega Finca Aylés de Zaragoza. Es frutal y fresco, y con buena persistencia. Cumplió muy bien con su cometido.

El tinto era también de la misma bodega. Un vino joven compuesto de 4 variedades de uva, un coupage de Tempranillo, Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon. Presenta unos aromas primarios y varietales de frutos rojos y notas florales. Su paso en boca es sabroso, frutal, bien equilibrado y fresco. Sorprende por su calidad.
Sin duda, esta es una opción muy interesante para comer en Zaragoza.