| Preparación |
El proceso arranca en las cotas más altas de la Rioja Alta, donde las uvas maduran sin estrés. La recogida se hace exclusivamente a mano, transportando los racimos en cajas pequeñas para que la fruta no sufra ni un rasguño antes de llegar a las instalaciones. Una vez en las Bodegas Muga, nada de levaduras de laboratorio, aquí mandan las autóctonas. El mosto arranca su transformación en gigantescos tinos de madera. Cuando el vino ya está listo para dormir, se traslada a barricas de roble francés y americano que se construyen en la propia tonelería de la casa. Allí pasa tres años enteros absorbiendo las esencias de la madera y sufriendo ese proceso de microoxigenación que tan valioso es para la evolución del vino. Pero la magia no termina ahí, tras la madera, se embotella y baja a los calados oscuros para descansar otros 36 meses. Sale a la venta cuando ya ha alcanzado su mejor nivel, listo para que lo disfrutes sin necesidad de esperas eternas en tu propia bodega. |
| Otros datos |
La familia Muga lleva varias generaciones en Rioja. El bisabuelo fue capataz de La Rioja Alta, S.A. y el abuelo de la generación que actualmente dirige la bodega, Isaac, conoció allí a su futura mujer, Aurora Caño. Con ella fundó, en unos calados subterráneos de la calle mayor de Haro, su propia bodega, corría 1932 y había nacido Bodegas Muga. En aquel mismo año, la familia se lanza a la compra y venta de vino a granel y empieza a ganar notoriedad en la región gracias a sus claretes. Habría que esperar a la 2ª generación para empezar a elaborar y etiquetar los primeros vinos propios (1968, Muga Crianza), así como para dar forma al actual edificio, un hermoso caserón riojano en el Barrio de la Estación de Haro al que la familia se trasladó en 1970. La 3ª generación está recogiendo el testigo de los hermanos. Manu, Juan y Eduardo, hijos del primero, llevan las riendas comerciales y de gestión, mientras que su hermana Ana, residente en Madrid, se ocupa de la comunicación. Sus primos, controlan la viticultura y la enología, Jorge está centrado en los tintos mientras que Isaac se concentra en blancos y rosados. Pronto habrá una cuarta generación trabajando en la bodega. |