
Quien piense que la gastronomía de Turquía se reduce a un rollo de carne indeterminada dando vueltas bajo una bombilla, vive en un error profundo. La cocina turca clásica es una de las más ricas del planeta. Tiene herencia mediterránea, de Oriente Medio y de Asia Central. Es un recetario donde los aliños frescos, las especias, el yogur natural, el punto exacto de los asados al carbón y el uso sabio del bulgur y las verduras marcan la diferencia.
La carta de Kebapland destaca por su coherencia. Conviven los entrantes fríos e históricos de la cocina otomana con bocados crujientes, masas horneadas al momento y carnes tratadas con respeto absoluto al fuego. También hay una pequeña concesión a algunas tapas típicamente españolas.
Por eso, cuando nos acercamos a Kebapland Valencia, lo hacemos con la mente libre de prejuicios. Su declaración de intenciones es rotunda: "Cocina turca premium". Y tras sentarnos a su mesa, podemos asegurar que hacen honor a su eslogan, dignificando un recetario histórico con honestidad y orgullo, reivindicando incluso la "p" final de su kebap tradicional según la ortografía turca, frente al término árabe e inglés "kebab" más comercializado.

El restaurante se ubica en la calle de los Pedrones, número 2, en el distrito de Jesús. Nos encontramos un local amplio, donde se ha cuidado que la experiencia del comensal sea cómoda. Cuenta con una buena luminosidad natural que entra por sus amplios ventanales y un espacio interior desahogado, manteniendo una distancia entre mesas más que correcta para salvaguardar la intimidad de la conversación. Además, dispone de una amplia terraza exterior en la calle peatonal, ideal para los días templados y las noches en las que corre la brisa de la ciudad.

El servicio en sala se muestra muy atento y bien dispuesto, destaca por una hospitalidad natural, guiando al comensal con explicaciones claras sobre los platos menos conocidos para el público neófito. Un ritmo de cocina medido y una sonrisa constante que se agradecen enormemente. Como acostumbramos a ir en días de poca afluencia no podemos valorar como será la regularidad de los tiempos cuando el restaurante esté más saturado.
Como esta reseña corresponde a dos visitas, tanto la comida como la bebida son el resultado de dos días distintos, de hecho en el primero no pudimos ni tan siquiera tomar un postre pues quedamos completamente saciados y nos llevamos a casa casi dos platos enteros. Hay que saber medir lo que se pide, las raciones son generosas.

La carta de vinos no es muy extensa, es lógico siendo un restaurante nuevo y del que todavía no se han testado los gustos de la clientela habitual, espero que con el tiempo se vaya ampliando y mejorando, no obstante tiene un poco de todo, para que nadie se quede sin opciones. Nosotros tomamos el primer día este Bespén Chardonnay sobre lías, Bodegas Lasierra, DO Somontano. Un blanco con volumen, buena untuosidad por su crianza con lías y una acidez limpia que despeja el paladar tras los bocados grasos y lácteos.

El que elegimos el segundo día fue algo más contundente porque lo hicimos acompañar de una parrillada de carnes. Fue Uvas Contadas Monastrell Viñas Viejas, Paraje Cerro Maestre, Yecla. Un tinto con raza, nacido a los pies del Monte Arabí. Potente, con fruta madura y recuerdos balsámicos, ideal para sostener la intensidad de las carnes asadas y las especias. Está calificado con 90 puntos Parker.
Nuestros menús para dos personas, en dos comidas distintas, nos permitió recorrer una buena parte del recetario, alternando frescura, crujientes e intensidad cárnica.

Haydari. Un entrante magnífico para abrir boca. Este yogur espeso se mezcla con queso feta, pepino rallado, menta fresca, eneldo, nueces y un hilo de aceite de oliva perfumado con un toque sutil de ajo. Un bálsamo de frescura perfecto para preparar el paladar. Lo repetimos los dos días. Imprescindible.

Çiğ Köfte. Todo un clásico de la cocina turca a base de bulgur fino amasado con paciencia, especias seleccionadas y hierbas frescas. Textura densa, con un punto picante sugerente y muy equilibrado. La ración son 4 unidades. Hay que probarlo, luego decides si lo repetirás, yo sí.

Hay que atender bien a las indicaciones de los asistentes para comer cada plato correctamente, el anterior se come enrollando la masa de bulgur en la hoja de lechuga y rociándolo con un poco de la salsa de granada que te ofrecen junto a este plato. Lo probé con y sin y cambia mucho, haz caso.

Sarma (Hojas de parra). Es prácticamente el mismo plato que en Grecia llaman Dolmades, aunque este no lleva carne. Hojas de vid perfectamente enrolladas, en su interior una farsa bien sazonada de arroz, cebolla, hierbas aromática, el contrapunto dulce de las pasas y un uso generoso de buen aceite de oliva que aporta untuosidad. A diferencia del plato griego, la versión turca tradicional (especialmente la vegetariana) destaca por usar piñones, pasas de Corinto y un toque de canela.

Rollitos de queso (Sigara boregi). Masa yufka o masa filo crujiente, frita sin rastro de exceso de grasa, rellena de un queso cremoso sabroso según el estilo tradicional. Sencillo pero apetitoso. 4 unidades también por ración. Recibe su nombre por su forma alargada y delgada, similar a un cigarrillo. Es uno de los platos más populares en los desayunos turcos y como picoteo en cualquier momento del día.

Dürüm al horno de pollo. Olvídate de los dürüms industriales. Aquí la carne de pollo jugosa se envuelve en esa masa, se cubre con ensalada, salsas caseras equilibradas y un toque de mozzarella que se funde y gratina en el horno. Sabroso y contundente. El dürüm de pollo al horno es una versión casera, deliciosa y mucho más saludable del famoso rollito turco. En lugar de usar la carne de un trompo giratorio, se asa pechuga o contramuslo de pollo bien especiado en el horno y luego se prepara el rollo con pan plano (yufka), verduras y salsas.La mitad de la ración se vino a casa, para el día siguiente, que se mantenía perfectamente bien.

İskender (Especialidad de la casa). El rey de la comida. Láminas de carne de ternera (100% filete limpio) asadas con maestría y dispuestas sobre una cama de pan plano. Se remata con mantequilla derretida vertida en el momento, salsa de tomate concentrada y yogur natural fresco para equilibrar la potencia del conjunto. Sensacional. A mi es el que más me gustó. También la mitad de la ración, que es enorme, se vino a casa para terminarlo al día siguiente.

Parrillada Kebapland Especial Mixta (Para 2 personas). Segundo día. Un festival para los amantes de la carne que incluye Adana (al centro, un rollo de carne picada especiada), Köfte que son pequeñas albóndigas de carne, chuletas de cordero, pinchos de cordero y pollo, pechuga y alitas crujientes. Todo acompañado de tomate y pimiento asado al fuego, patatas fritas y en la base pan de dürüm casero. El punto del asado impecable.

El postre figura en la carta como Baklava con helado. El final dulce justo y perfecto. Capas finísimas de masa filo crujiente rellenas de pistacho picado, bañadas en un almíbar de miel que empapa sin empalagar, acompañado por la neutralidad fría de un buen helado de vainilla con crema de chocolate.
En un panorama gastronómico saturado de locales clónicos y a veces tétricos que pretenden plagiar lo auténtico con un sucedáneo, Kebapland es un soplo de aire fresco e identidad en Valencia. No han montado un puesto de comida rápida de batalla; han abierto un restaurante con mayúsculas para dignificar la cocina de sus orígenes y el auténtico kebap tradicional. El punto de las carnes es el correcto, el pan parece casero y el uso del yogur y las especias demuestra que conocen los secretos de su recetario. Es un proyecto honesto que merece atención y visitas.
Si ya has tenido la oportunidad de visitar este rincón del distrito de Jesús, o si tienes dudas sobre alguno de sus platos tradicionales, te invito expresamente a que dejes tu experiencia u opinión abajo en la sección de comentarios. El debate gastronómico honesto lo construimos entre todos los lectores de este blog.