Barrio Húmedo y Barrio Romántico. León

por paco
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La dualidad del tapeo leonés: Dos barrios y un destino gastronómico

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La fisonomía urbana del casco histórico de León esconde una genialidad culinaria articulada en torno a la Calle Ancha, una vía con más de dos milenios de historia a sus espaldas que hunde sus raíces en la antigua calzada romana. Esta arteria ejerce de frontera natural para delimitar las dos almas del picoteo local. A un lado, bajo la imponente silueta de la Catedral gótica, se despliega el señorial Barrio Romántico; en la orilla opuesta, el laberinto medieval del Barrio Húmedo mantiene viva su esencia popular.
Históricamente, el Húmedo —con el epicentro magnético de la Plaza de San Martín, en la foto de la cabecera— ostentaba el monopolio absoluto a la hora de salir de vinos y tapas por la ciudad. Sin embargo, en los últimos años el Barrio Romántico ha sabido jugar sus cartas, arañando terreno a la tradición hasta lograr que hoy en día las fuerzas gastronómicas estén totalmente equilibradas. Asistimos a una curiosa división de públicos: mientras las hordas de visitantes foráneos saturan las barras del Barrio Húmedo en busca de la foto y el mito, los paisanos prefieren refugiarse en el ambiente algo más sosegado y local del Romántico. Dos propuestas paralelas e indispensables para entender el latido culinario de León.

León presume de una de las mayores densidades de barras por habitante del país, probablemente la mayor, y abordarlo desde una perspectiva puramente gastronómica obliga a despojarse de formalismos. Aquí, la hospitalidad no se negocia: cada consumición llega escoltada por una "tapina" de cortesía generosa y sin coste. 

Barrio Húmedo: La resistencia de la barra clásica, informal y los sabores de siempre
Al sur de la Calle Ancha, el trazado medieval articula una coreografía bulliciosa en torno a la Plaza de San Martín. El Húmedo es puro nervio, un ecosistema de azulejo antiguo, barras añejas y el inconfundible aroma de las cocinas tradicionales funcionando a pleno rendimiento. Aquí se practica un peregrinaje rítmico, donde el comensal se acoda en la barra, pide una cerveza muy bien tirada o un vino de la tierra, da cuenta de la tapa reglamentaria y salta al siguiente local.
Es el feudo absoluto de la potencia sápida y el recetario de matanza. 

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En la misma plaza de San Martín está Jabugo, en el que puedes disfrutar de maravillosas tapas que te satisfarán, entre ellas elegimos sin dudar la típica morcilla leonesa. La acompañamos de una caña y un Albarín.

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Enfrente del anterior, en la misma plaza tienes Latino del que disfrutamos una tapa de calamares encebollados, con una copa de Prieto Picudo rosado, a la que también le iba perfectamente el oriundo blanco Albarín.

En la calle Carnicerías número 3, casi en la entrada de la plaza de San Martín te encuentras Valdesogo, una taberna remozada en la que tienes que probar sus garbanzos guisados. Acompañados de un buen Mencía del Bierzo o un Prieto Picudo de León si lo prefieres.

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En Rua 11 podrás encontrar casi 200 referencias de vermut, así que ya sabes lo que toca, ideal con unos boquerones en vinagre con una base de guacamole. Pero aquí hay más donde elegir.

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En Los Cazurros, otra vez en la plaza de San Martín, es un no parar,  lo tuve claro enseguida, las patatas picantes, y pican, se pueden comer bien pero se nota la salsa.

Con un rosado de Prieto Picudo en el bar La Catedral, entre las tapas que nos ofrecieron, escogimos la de tortilla de patatas, bien cuajada pero jugosa, muy buena. Está en la calle Mariano Domínguez Berrueta, 17, que va de la Calle Ancha a la Plaza Mayor.

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En La Parrilla del Húmedo lo teníamos claro, la tapa de morcilla de León es imprescindible, hay más cosas pero teniendo esta no pierdas el tiempo, Con un rosado o tinto de Prieto Picudo, disfrutarás.

Barrio Romántico: Más cosmopolita, alternativa y el encanto de la Plaza Torres de Omaña
Cruzando hacia el norte, el paisaje urbano se apacigua al abrigo de la Colegiata de San Isidoro. El Barrio Romántico comparte el código del obsequio gastronómico, pero rebaja las revoluciones. El ritmo invita a relajarse, los interiores lucen una estética contemporánea de gastrobar bien integrada en la piedra histórica, y el terraceo gana más protagonismo.

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En este lado, la culinaria busca una presentación más pulida sin perder la identidad leonesa. En la emblemática Plaza Torres de Omaña, La Trébede ejerce de parada obligatoria con una propuesta singular.

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la primera consumición llega siempre acompañada de un picadillo con patatas soberbio, elaborado con magro de cerdo bien sazonado y una patata tratada con mimo en doble fritura para buscar el contraste crujiente. 

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Cumpliendo una norma estricta de la casa, las tapas de las rondas sucesivas nunca se repiten, rotando hacia la cecina, 

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También el queso curado de la zona o una aderezada ensalada de repollo. Todo acompañado de unos vinos de Mencía del Bierzo y de un Albarín de León.

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A pocos metros, el Camarote Madrid gestiona una de las barras más cotizadas de la zona, despachando desde unas patatas fritas allí mismo, un finísimo salmorejo, hasta paellas y embutidos, donde se nota la selección de la materia prima. El vino te lo sirven desde botellas magnum.

El factor vinícola: Prieto Picudo y Albarín (DO León) o Mencía y Godello de la DO Bierzo
Hablar de tapeo en esta ciudad exige prestar atención a lo que se sirve en la copa. El territorio leonés regala cuatro opciones perfectas para escoltar la intensidad de estas elaboraciones:

  • León es una Denominación de Origen cuya zona de producción está situada en el sureste de la provincia de León. Es una denominación muy joven aunque los vestigios de la elaboración de vinos se remonta al siglo X.
  • Es imprescindible buscar los tintos y rosados elaborados con la variedad autóctona Prieto Picudo. Un vino que destaca por su excelente acidez, notas de fruta roja madura y un fondo especiado que limpia el paladar tras bocado graso.
  •  La variedad blanca Albarín posee características que convierten sus vinos en singulares y expresivos, frescos y vibrantes, una verdadera joya oculta muy apreciada por los apasionados de los vinos únicos. Afortunadamente está en fase de recuperación.
  • La Denominación de Origen Bierzo es una prestigiosa zona vitivinícola situada al noroeste de León, reconocida por la calidad excepcional de sus vinos Mencía (tintos) y Godello (blancos). Destaca por sus viñedos viejos, una viticultura de montaña con clima atlántico-mediterráneo y un terroir mineral único.
  • Sus tintos basados en la uva Mencía ofrecen una fruta muy expresiva, taninos amables y una finura idónea para sostener el ritmo de una jornada de picoteo largo.
  • La uva Godello combina frescura y elegancia, volumen en boca, madurez, un sabor cítrico y matices minerales. La variedad ha sido alabada por su equilibrio, siendo idónea para picos finos y para todos los públicos, de ahí su magnífico posicionamiento.

León es un destino imprescindible para entender la cocina de barra más honesta.


Fotografías: © Paco Palanca / Instagram: @ojoalplato.blog  / Facebook: @ojoalplato /Twitter: @ojoalplato /Twitter: @pacopalanca

Ficha de restaurante
Dirección Plaza de San Martín. 24003 León

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