Una Edición Limitada que desafía los tópicos riojanos mediante la pureza de sus lías, la altitud de sus viñedos viejos y un ensamblaje autóctono impecable.

Hace unas semanas, durante un homenaje gastronómico en el restaurante mexicano Clementina nos topamos con una botella que rompe moldes. Hablo del Nivarius 2020, un blanco de la D.O.Ca. Rioja concebido bajo una premisa que ya de por sí exige respeto, devolverle el protagonismo absoluto a las castas blancas riojanas en una tierra monopolizada históricamente por el tinto.
Compartiendo mantel con unos tacos de verdad y un pescado de cantina de ejecución soberbia, este vino demostró por qué la verdadera enología no entiende de postureos. Un coupage donde la Viura y la Maturana blanca juegan a las dos bandas, ofreciendo frescura eléctrica por un lado y una estructura seria, madura y untuosa por el otro. No es el típico blanco ligero de trago fácil para cumplir el expediente; es un vino con un volumen imponente, criado con mimo sobre sus propias lías, que aguanta el envite de guisos complejos y chiles bien integrados. Un hallazgo de los que justifican abrir el bloc de notas y que invita, desde el primer sorbo, a quitarse los prejuicios de encima.

Nivarius 2020 demuestra que cuando en La Rioja se trabaja el blanco con la misma seriedad que los tintos históricos, el resultado es imbatible. Es un vino honesto, con una complejidad bien entendida que complacerá al catador con experiencia debido a su estructura y verticalidad, pero que resulta tremendamente accesible para el principiante gracias a su frescura frutal directa. Un blanco con raza, ideal para desafiar convencionalismos culinarios.
Dime ¿conocías este vino blanco de Rioja? ¿Has probado otros similares, blancos con crianza, que te han gustado y te gustaría compartirlo?
Te escucho