Un tinto fino y elegante que representa con solvencia las mejores virtudes de la DO Ribera del Duero

Cuando uno viaja a Burgos y decide ponerse en manos de Ricardo Temiño en el impecable espacio de La Fábrica, sabe de antemano que la autenticidad local se va a servir en el plato. Pero la fiesta no es completa sin un compañero de mesa que hable el mismo idioma de seriedad castellana y gozo hedonista. Allí, rodeado de un ambiente que huye del postureo y busca la cocina con arraigo, descorchamos un viejo conocido de la zona, Figuero Viñas Viejas 2021. No estamos ante el típico tinto predecible que apabulla con madera, este es un ejemplar nacido en el indómito Paraje de Zaloña, en La Horra. Beber este vino supone adentrarse en la sabiduría de unas cepas retorcidas que vieron pasar el siglo pasado y que ahora, gracias a la paciencia de la familia García Figuero, entregan un trago fluido, lleno de frescura y cargado de una fruta viva que incita a consumir la botella entre charlas relajadas. Es el equilibrio de la veteranía rural interpretado para disfrutones de hoy.

El Figuero Viñas Viejas 2021 demuestra por qué La Horra es considerada una de las capitales morales de la Tinta Fina. Es un vino con raza castellana, estructurado y profundo, pero que esquiva con acierto la pesadez o la sobremaduración que a veces fatiga en la zona. La añada 2021 brilla especialmente gracias a esa magnífica acidez que estira el vino en boca, aportando una frescura balsámica que equilibra su notable concentración frutal. La madera está fundida al servicio del terruño, arropando la fruta sin taparla. Es una apuesta ganadora tanto para los amantes del perfil clásico de la Ribera del Duero como para quienes buscan la finura contemporánea.
