Cata Peñón de Ifach, Bodega E. Mendoza

por paco
Cata Alicante vino vino tinto
Bodega: Enrique Mendoza D.O./Zona: Alicante Tipo de vino: Tinto reserva 2004 Graduación 14º Varietales: Cabernet sauvignon, Merlot y Petit verdot Crianza: 18 meses en barricas de roble francés y americano Precio aproximado: 9 euros Fecha cata: 3 de abril de 2009. dsc_0001.jpg dsc_0003.jpg dsc_0006.jpg La botella que utiliza Mendoza en este vino es como las de casi todos los crianzas y reservas, excepto el Santa Rosa, una botella bordelesa, muy oscura, estilizada y de peso. La etiqueta, difiere de las de los varietales tintos, ésta me resulta más atractiva, en ella figura la silueta del Peñón de Ifach. El color del vino es un picota intenso, muy oscuro, se le nota una alta extracción de polifenoles, el ribete se mantiene granate, aunque ha perdido cualquier vestigio de notas azuladas. La capa es alta e intensa, la lágrima de glicerina es densa y coloreada. A copa parada el vino se muestra muy cerrado, alguna nota de fruta pero muy débil, decido dejarlo un tiempo para ver si se abre. Lo agito pero sigue cerrado. Decido continuar la cata al día siguiente. A las 24 horas el vino se ha abierto algo, pero no del todo, no obstante al agitar la copa ya se van apreciando esa fruta negra compotada, vainilla, balsámico que recuerda al eucalipto y los aromas varietales típicos de la cabernet (savia vegetal). Una hora después el vino sigue abriéndose y entonces percibo un aroma familiar de corteza de naranja seca, especias como la pimienta, empireumáticos (torrefactos) como el café y el chocolate cocido. Más tarde todavía encuentro notas de toffe y hoja de tabaco, además de un toque mineral. La siguiente botella de este vino la decantaré desde el principio. En la boca el ataque inicial muestra una entrada dulce, se muestra goloso, denso, con peso, cálido, debido a su alta graduación alcohólica y con un tanino elegante y amable. Es un vino que impacta, llena la boca de sensaciones. El vino se concentra en la parte posterior de la boca, para dejar su impronta amarga propia del tanino, pero no resulta agresivo. La acidez es buena y fresca, lo que compensa ese punto de calidez. El vino está bastante equilibrado y apetecible. Por vía retronasal las frutas vuelven a recordar su presencia así como los tostados y el eucalipto. Es un vino con una buena persistencia en la boca. A mí personalmente es un vino de la Bodega de Enrique Mendoza que me gusta especialmente, son varios, pero por este tengo cierta predilección. Si no existiese el Santa Rosa, este vino estaría mejor valorado, pero vivir a la sombra de otro gran vino es difícil.

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